Publicado en la edicion Amor en el aire

Ana y César: ‘Love is in the air’

Fotos y texto: Enrique Alvarado

Sí, justo como reza esa canción setentera de John Paul Young… “El amor está en el aire” y una pareja de saltillenses lo comprobó. César Iván aprovechó la emoción del salto en paracaídas para pedirle matrimonio a Ana Lucía… estos son los detalles.

“¿Te casas conmigo?”. Así decía la enorme manta que César Iván Moreno Aguirre pidió a sus amigos colocar en la pista de aterrizaje que los integrantes de Paracidismomonterrey.com utilizan para despegar la avioneta que lleva a la aventura a los atrevidos paracaidistas en Allende, Nuevo León.

¿El destinatario del mensaje? Su novia Ana Lucía Osorio, quien justo 5 segundos después de él saltó en paracaídas con la asistencia de un experto instructor. ¿Emocionante? ¡Vaya que lo fue! Tanto o quizá muy diferente a lo que nos podamos imaginar. César Iván y Ana Lucía quisieron compartir con Círculo Joven su experiencia.

El complot…

Una vez tomada la decisión de pedir matrimonio a su amada, el temerario aventurero supo que la manera de hacerlo tenía que ser muy, pero muy especial… ¿Aventurero? ¿Deporte extremo? ¡P-a-r-a-c-a-í-d-a-s! ¡Sí!
Pero… ¿dónde un saltillense se puede lanzar de una altura de 10 mil metros en paracaídas y de paso pedirle matrimonio a su novia? ¡Ups! Había que buscar. Así que César preguntó y dio con un grupo que organiza saltos en Guadalajara y viene frecuentemente a Monterrey para satisfacer las ansias de adrenalina de los norteños.

Hubo un primer intento y se organizó un grupo de 15 personas, pero se arrepintieron algunos en último momento. Y hubo que volver a empezar. Así que juntó a otros 15 –grandes amigos– y con ellos armó el grupo requerido. Entonces corrió la voz entre cuates, paracaidistas neófitos o no, todos tenían que estar ahí para ayudar. Pero… ¡cuidado! Ana no se debía enterar más que de las ganas que todos tenía por saltar o, al menos, verlos hacerlo.

Autonombrados el equipo “Saltijump” y aprovechándose de la simpatía del pleonasmo bilingüe, los amigos de César Iván y Ana respondieron gustosos al llamado del primero para participar de la emoción del deporte extremo y ser testigos de primera mano de la petición.

Así, llegó el día esperado, comenzaron saltando dos parejas antes que César y Ana –para no levantar sospechas– hasta que la pareja estrella subió a la avioneta tras un curso mega-rápido de salto; así, mientras tomaban altura, abajo los cómplices se movían para colocar una enorme manta (de 3 por 13 metros) que decía: “¿Te casas conmigo?”.

El resto de la historia es fácil de imaginar… César saltó primero y bajó a toda prisa. Ana lo siguió segundos después. Luego de unos momentos de caída libre abrieron sus paracaídas y abajo la sorpresa ya estaba a la vista.

La frase “¿Te casas conmigo?” en color naranja sobre una manta blanca resaltaba en el verde del pasto de la pista. El novio aterrizó y de inmediato tomo posición frente al letrero, pidió el anillo y los minutos –a él le pareció una eternidad¬– fueron más que emocionantes para los presentes que veían ansiosos cómo descendía un paracaídas de color naranja trayendo a Ana para el feliz encuentro. Él de rodillas, la abrazó por la cintura, la miró a los ojos y le colocó la joya en su dedo anular. Las lágrimas rodaron y las palabras salieron: “¡Sí! ¡Acepto!”, esa fue la respuesta de la novia y aunque aun no hay fecha definida para la boda, ambos piensan que será dentro de un año.

Así que es valido decir: “Esta historia continuará…”